
Día tras día te enfrentas a ser no sólo un "yo", sino un "nosotros". La multiplicación de uno mismo, las miles de facetas que creemos encubrir más demostramos inconscientemente. Ya no eres ese única suma de letras, la "y" y la "o", dicho morfema tan simple, fonema que se esfuma. Ahora eres la persona que crees ser, quizás no; el fruto de tu padre y tu madre, lazos de sangre con tus hermanos; asumes el papel de amigo, confidente, enemigo, e incluso de pareja. El que aguanta los reproches de tus jefes, el que labra su propio futuro. Ausente, atento. El que se confiesa más agusto con la almohada, que es la única que permanece en silencio. Compañero de clase, el que coge el autobús a la misma hora que ese para ir a la facultad, el que puede llegar a seguir como un borrego a la sociedad o se rebela contra ella. El que tiene que aprender a dar y saber lo que es recibir, el que ama y odia a la misma vez, contradicciones en sí mismas redundantes. Humano, animal, persona, gente, fumador, alcohólico de fin de semana, el imbécil o la bondad personificada. Entre otras muchas caras.
Ya no eres tú.
El cambio.
La multiplicidad.
La Vanguardia.
me gusta mucho el texto de hoy W, y con la foto genial :)
ResponderEliminarun beso bonitaaa! :)
estoy de acuerdo con Nacho ;)
ResponderEliminarEsa es la hermosa complejidad que nos teje i confecciona como personitas.. lamentablemente el humano peca de falta de comprensión. W, somos mentalmente divergentes! Jaja
ResponderEliminarUn abrazo bonica!
W de Wonderful! XD
ResponderEliminarHola, Wendy. Me encantó este texto. Tal vez a alguno de tus múltiples yos le interese participar en nuevo espacio para escritores. Si tenés ganas, agregame en FB así te cuento un poco de qué se trata: https://www.facebook.com/mariaagustinaseeber
ResponderEliminarWesossss,
Agus